Un tesoro escondido tras las variaciones Goldberg

 

Durante el invierno de 1974 / 75 un profesor del conservatorio de Estrasburgo tenía un viejo volumen de música manuscrita que sería identificado más tarde como una copia personal de Johannes Sebastian Bach de sus Variaciones Goldberg.
Era maravilloso poder contemplar las propias correcciones y comentarios del viejo peluca sobre su propia obra. La sorpresa, no obstante, fue lo que unos estudiantes encontraron escrito en la última página: Catorce cánones escritos a partir de las ocho primeras notas fundamentales del bajo del aria de las Variaciones.

Tema del Aria de las variaciones Goldberg
(redondeadas en rojo aparecen las notas que serán utilizadas)

Bach-goldberg-aria

Este es el resultado final que tomó como base para esos catorce canons

Tema_Canon_Bach

Desde este simple recurso de ocho notas el genio del contrapunto nos legó un regalo que, hoy en día, nos envuelve maravillosamente los responsables del canal Gerubach de Youtube: . Un trabajo excelente para la Música y para acercar la obra de Johannes Sebastian Bach a los más neófitos. Espero que os guste:

 

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2 respuestas a Un tesoro escondido tras las variaciones Goldberg

  1. Diego dijo:

    Yo escucho la bellísima música de Bach con oídos muy profanos o empíricos, porque eso del contrapunto se me hace muy complicado! y de las variaiones Goldberg, mi favorita es la número 3, canon al unísono (parece), aparte de la interpretación de Gould, cual es tu interpretación favorita de esta obra fundamental.

    • Manel Artero dijo:

      ¡Ufff! difícil la pregunta.
      Lo primero es el hecho de que lo que para uno puede ser una versión nefasta para otro puede ser una delicia.
      Dicho esto, y sin salirme del propio Glenn Gould, son muy distintas sus versiones a lo largo del tiempo. La misma aria, con un tempo maravillosamente ajustado en su versión de 1955 (creo), fue lentificandose poco a poco hasta la versión de 1981 en la que, aun siendo hermosa, se diluye en un extraño arrebato romántico que pareció instaurarse en el anciano GOuld. Con lo que el mismo interprete puede hacernos diferir en cuanto al concepto de “favorito”. PAra mí la de 1955 sin dudarlo.
      Pero no deseo hacerme más pesado, si hubiera de apostar por otro interprete, este sería el gran Daniel Baremboim.

      Gracias por tus comentarios.
      Un abrazo,
      Manel.

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