Ordo Virtutum – Hildegarda Vin Bingen

Música y una asociación mental en forma de relato. Un nuevo producto de la factoría “Manel y sus locuras”.

Orden de las virtudes, se llama. Como si fuera una alegoría de esta realidad que me envuelve en su bruma rosácea y me impregna de deseo. Puedo imaginar a la abadesa, de joven, situada en su tiempo y en su espacio, pero sujeta a las mismas pasiones que hoy me invaden a mí, pobre pecadora.
Los tiempos cambian, el Maligno no.

Un rincón literario

Primavera de 1152 se ha acabado de construir, a orillas del Rin, un monasterio benedictino. Es el día de su consagración. En la nave central pueden verse a las autoridades eclesiásticas, las religiosas de la Orden y algunos nobles que han puesto sus buenos dineros para tal obra. Una vez pronunciados rezos, formulas sagradas y peroratas de obispos y altos miembros de la curia, aparecen dieciséis mujeres vestidas de blanco que se dirigen al centro de la nave.
Un coro, situado detrás y arriba de la nave principal, pregunta quiénes son las que vienen. Ellas responden que son las Virtudes personificadas, y lo hacen con extrañas melodías, alejadas de lo que debía ser la ortodoxia en la monodia del canto llano de esa época, usando tesituras e intervalos nada habituales para aquellos oídos no adiestrados.
Ha comenzado el drama litúrgico más antiguo que se conserva de forma íntegra y con…

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